DICCIONARIO DE SINÓNIMOS, ANTÓNIMOS Y PARÓNIMOS.
Los sinónimos son palabras distintas en su forma, pero de significado parecido. ¡Cuidado!, parecido, pero no igual, porque cada palabra, aun cuando se refiera a una significación muy similar, presenta su propio matiz diferenciado. Pero, puestas en una misma frase, resultan equivalentes para la idea que se quiere transmitir. Por ej.: El embarque consta de cuatro paquetes. // El envío consta de cuatro bultos. En estas frases, embarque y envío, por un lado, y paquetes y bultos, por el otro, son sinónimos.
Al mismo tiempo, es bueno señalar que una misma palabra tendrá diferentes sinónimos en sus distintas significaciones. Por ej., casa es sinónimo de hogar al referirse a la vivienda. Pero, cuando se habla de una firma comercial, un sinónimo más aproximado será empresa o compañía.
Los antónimos expresan la idea contraria. Es decir, el significado opuesto de una palabra. Por ej., día/noche, alto/bajo, frío/caliente, etc. También aquí se dan casos en que una misma palabra tendrá diferentes antónimos en sus distintas significaciones. Por ej., inconsciente tiene como antónimos consciente o voluntario, según los casos.
Los parónimos, finalmente, son palabras de significados distintos, pero de escritura parecida. En la mayoría de los casos, se trata de homófonos, es decir, palabras de igual o muy similar fonética, y se relacionan con otro campo específico del idioma como es el de la ortografía. Es que la mayoría de los parónimos son, a la vez, fuente de errores ortográficos. Por ej.: casa/caza, aya/halla/haya, etc.
Este diccionario es uno de los más completos en su tipo: contiene más de 16.000 entradas e incluye más 100.000 sinónimos, 8.000 antónimos y numerosos parónimos de esas voces. En cada entrada, tanto los sinónimos como los antónimos están agrupados de acuerdo con los distintos significados de la palabra.
VOCABULARIO PLURILINGÜE.
Vivimos en una época en que la comunicación internacional se hace cada vez más fluida y cotidiana. El comercio, la televisión y la Internet, entre otros factores, eliminan ciertos aspectos de la barrera que históricamente representaron las fronteras. En este marco, cada idioma deja de ser de empleo exclusivo de aquellos países que lo usan como lengua oficial y extiende su área de influencia a otros países. Esta realidad exige de los empresarios, estudiantes, profesionales o trabajadores especializados un mínimo de conocimientos de otras lenguas, además de la propia.
Este diccionario plurilingüe, que relaciona cinco de los más importantes idiomas occidentales, es una herramienta muy útil para responder a esa necesidad. Incluye más de 5.000 voces en español y las voces correspondientes en inglés, francés, alemán e italiano. Es decir, más de 25.000 vocablos articulados que ofrecen una primera respuesta de traducción.
Su empleo es muy sencillo. Las voces están ordenadas por orden alfabético en español y, entre paréntesis la clase de palabra (p. ej.: adjetivo). A continuación, se ubica su traducción al inglés (I.), francés (F.), alemán (A.) e italiano (It.).
Es necesario destacar que esta obra no reemplaza a los clásicos diccionarios bilingües por una sencilla razón: muchas palabras no se corresponden exactamente en uno u otro idioma. Por ejemplo, la voz casa puede tener en inglés dos traducciones básicas: house (si se emplea como vivienda) o home (si se la emplea como hogar). En este caso, se ha optado por tomar la principal acepción del español, es decir vivienda y sus equivalentes en los otros idiomas. Otro aspecto que hace imprescindibles los diccionarios bilingües es la pronunciación de las voces extranjeras.
Sin embargo, creemos que esta obra será de extraordinaria utilidad, como un valioso complemento de las otras herramientas empleadas en la traducción de idiomas.
LINGÜÍSTICA, DISCURSO Y ORATORIA.
Esta parte de la obra considera tres campos de estudio de la lengua castellana, muy relacionados entre sí, pero que se refieren a aspectos diferentes.
La lingüística es la ciencia del lenguaje humano. Es decir, la lengua considerada en su conjunto, tanto escrita como hablada. Actualmente, el lenguaje se considera un proceso de comunicación, es decir, el intercambio de mensajes entre un emisor y un receptor (en un proceso dinámico en el que ambos pueden transformarse en el otro polo), a través de un código común: la propia lengua. Y todo este proceso se produce en un contexto social e histórico determinado, que condiciona al propio código y a su interpretación. Esto dará origen a circunstancias de la lengua que producen variantes, es decir, adaptaciones de dicho código. Estas circunstancias pueden ser históricas, geográficas, de edad, culturales, etc.
El discurso, por su parte, en la significación más amplia y moderna de la palabra, considera los mensajes en el contexto en que son emitidos y en la intencionalidad o función que tienen. Así, tendremos las funciones expresivas, informativas o apelativas, con características, recursos e intencionalidades propias que se analizan en este trabajo.
Finalmente, la oratoria es el arte de hablar con elocuencia; de deleitar, persuadir y conmover por medio de la palabra. Es un arte de viejas raíces en la historia, ya que es en la Grecia antigua donde alcanza este carácter. Actualmente, no ha perdido su vigencia porque es usual que debamos convencer o transmitir ideas a través de un discurso (en este caso, en el significado más restringido de esta palabra). Aquí aportamos, entonces, una síntesis de criterios e ideas que ayudarán a lograrlo.
GRAMÁTICA.
La gramática es la ciencia que estudia y produce las reglas de una lengua hablada y escrita. Es decir, la que determina cómo debemos escribir y hablar con corrección. La gramática, a su vez, se divide en partes principales que son las que hemos tenido en cuenta para organizar este trabajo.
La morfología es el estudio de la forma de las palabras, consideradas aisladamente. Ello nos lleva al estudio de los morfemas, las menores unidades con significado dentro una palabra. Y a los distintos morfemas, como raíces, prefijos, sufijos, etc. También, a la formación de familias de palabras y de palabras compuestas. Finalmente, veremos los sufijos de flexión, aquellos que determinan los accidentes gramaticales, que son las variaciones que sufren las palabras de acuerdo con las categorías gramaticales: género, número, persona, modo, tiempo, aspecto, voz y caso.
La segunda parte está dedicada a las clases de palabras, o sea la clasificación que se refiere a la función de cada palabra. En este sentido, estudiaremos el sustantivo, el adjetivo, el verbo, el adverbio, la preposición, la conjunción, el pronombre, la interjección y el artículo, en su significación y en sus distintas funciones sintácticas dentro de la oración.
Finalmente, la sintaxis estudia la coordinación y la función de las palabras y las construcciones gramaticales dentro de la oración. Analizar sintácticamente es descubrir, dentro de una estructura mayor, como la oración, estructuras menores, hasta llegar a la función de cada palabra. Así veremos, entre otros, conceptos como oraciones bimembres, oraciones unimembres, sujeto, predicado, núcleo, modificador directo, modificador indirecto, proposiciones, etc.
ORTOGRAFÍA Y SILABEO.
La ortografía es el conjunto de reglas para escribir correctamente las palabras y emplear con corrección los signos de puntuación.
Las personas alfabetizadas reconocen cómo debe escribirse una palabra (es decir, con qué letras y acentuación) a partir de su fonética (es decir, los sonidos que la componen en el habla). Pero, en este aspecto, el español presenta algunos problemas propios. Veamos:
- Hay fonemas (sonidos) que pueden ser representadas por más de una letra o grupo de letras: kilogramo, casa y queso presentan el mismo sonido inicial, pero se escriben de tres formas distintas.
- Por el contrario, la misma letra puede, según los casos, representar fonemas (sonidos) distintos. Es el caso de las letras c y ren la frase La casa celeste es rara.
- También hay letras que no se expresan en sonidos (mudas), como la h y la primera u en la frase La guitarra es hueca.
- Además, existen combinaciones de letras con sonidos muy parecidos, como mb y ny.
Finalmente, a esta breve e incompleta exposición de dificultades, se agrega el hecho de las variantes del idioma español, como la que empleamos en el Río de la Plata, que unifica los sonidos de la c, la s y la z, o el de la y con el de ll.
Otro campo de dificultades y errores ortográficos es el de la acentuación de las palabras y cuándo deben llevar tilde. Un tipo de error que se agrava en la medida en que la generalización del idioma inglés (que no emplea este signo) origina una tendencia a considerarlo superfluo en contra de la naturaleza propia del idioma español, que necesita tilde para su correcta escritura y pronunciación.
Al mismo tiempo, se incluyen, con el apoyo de ejemplos claros, las normas para el empleo de los signos de puntuación. Los signos de puntuación son marcas ortográficas que indican pausas o inflexiones necesarias para destacar las relaciones gramaticales entre las palabras, y el sentido de las oraciones y sus miembros.
Por último, se incluye la parte de silabeo o reglas para la separación de palabras en sílabas. Recordemos que la sílaba es el grupo fonético más elemental y puede constar de uno o varios sonidos. Estas reglas o criterios son necesarios para una correcta escritura, tanto manual como impresa.
LOCUCIONES LATINAS Y EXTRANJERAS.
Las locuciones son expresiones (y a veces frases completas) de particular forma idiomática, con un significado propio y preciso. Por ejemplo, cuando decimos: Trabajó mucho en vano, la expresión en vano nos transmite la idea de inutilidad, de esfuerzo estéril, que excede el significado de las palabras que la componen.
En muchos casos, se han adoptado y se emplean normalmente voces extranjeras. Algunas, incluso, han sido aceptadas por la Real Academia Española como parte del idioma castellano.
En algunos campos de la actividad humana, su uso es aún más frecuente. Por ejemplo, en el Derecho es sumamente común el empleo de locuciones latinas (llamadas latinismos), tales como de jure, de facto, in situ, etc. Esto no es casual, ya que gran parte de la teoría legal de nuestros países se basa en el Derecho Romano y toma de él estas expresiones.
Al mismo tiempo, el uso de locuciones extranjeras en escritos y discursos, además de ayudar, tal como ya señalamos, en la precisión de lo se quiere transmitir, permite jerarquizar lo que estamos expresando, con un toque de cultura universal. Este es, precisamente, uno de los objetivos de este trabajo. Alertamos, sin embargo, que su uso excesivo resulta, en general, pedante.
Finalmente, esta parte de nuestra obra servirá de material de consulta para aquellos que deseen conocer el significado preciso de locuciones halladas en materiales de lectura, acompañado, en muchos casos, con el origen histórico de la expresión.
FRASES CÉLEBRES.
Existen frases que tienen la virtud de sintetizar y transmitir un concepto o pensamiento, a veces con mayor claridad que un libro o una extensa obra. Esa combinación entre síntesis y claridad es, precisamente, el mayor atractivo de las llamadas “frases célebres”. Nos vemos reflejados en ellas y sentimos que otros hablan por nosotros.
En la mayoría de los casos, estas frases han sido dichas o escritas por reconocidos pensadores (escritores, filósofos, científicos, etc.) y eso explica su profundidad. Pero, en otros, su origen es una poesía o canción popular, o es anónimo. Esto último no quita su valor. Por el contrario, en cierta forma le asigna el significado de una creación colectiva.
Otro aspecto que resulta fascinante de las “frases célebres” es su capacidad para vencer el olvido y el tiempo. Algunas nos llegan desde siglos e incluso, milenios y, a pesar de ello, conservan su vigencia. Por eso, este trabajo presenta además la posibilidad de su lectura por simple placer.
El empleo acertado de “frases célebres” puede ayudar a dar vuelo a un escrito o discurso o, simplemente, expresar claramente una idea. Esperamos que este trabajo contribuya en este sentido.
Queremos aclarar que no necesariamente compartimos el significado de todas las frases que incluimos. Muchas de ellas son seguramente discutibles y, en muchos casos, existen frases de sentido antagónico o contradictorio entre sí. En todo caso, son una muestra de la amplitud y la contradicción que abarca al conjunto del pensamiento humano y a sus obras.
DUDAS DEL IDIOMA.
La corrección de textos y páginas es un trabajo muy importante en el proceso editorial, y su objetivo es lograr que las diferentes publicaciones (libros, diarios, revistas, etc.) sean editadas con el menor número de errores posibles. Por eso, el trabajo del corrector es realizado por personas especializadas, ya sea por los estudios cursados (profesor de lengua, por ejemplo) o porque dicha especialización se haya adquirido en la práctica laboral.
Pero, además, todo el que ha tenido que presentar un trabajo más o menos complejo, con introducción, partes, cita de fuentes y autores, conclusiones, etc., ha sentido la necesidad de que ese trabajo fuera corregido de manera previa a su presentación, para pulirlo y mejorarlo. Es el caso de un informe empresario, de una monografía sobre un tema de estudio o de un proyecto deportivo. Incluso el mejor procesador de textos requiere de este “toque humano”. Por eso, podemos decir que las nociones de corrección son de gran utilidad para el empresario, el trabajador o el estudiante, aun sin llegar al nivel de un corrector profesional. Éste es el objetivo de esta parte de la obra.
En ella encontrará, entre otros temas, reglas y criterios para citar obras de consulta y sus autores, pautas para seguir en traducciones de términos técnicos, uso de abreviaturas y siglas, uso de locuciones, criterios de concordancia, forma correcta de presentar fechas y unidades de medida, errores comunes de escritura y lenguaje (como el dequeísmo), palabras con doble ortografía aceptada y un largo etcétera de muchos temas de consulta.